Esta noche miraré la luna, me enfrentaré al temor de verla caer,
venceré el miedo que me produce su velocidad y cercanía,
detendré mi mirada en aquello que evado
y pensaré.
Quizá recordaré tres momentos que fueron iluminados por ella,
con menos nostalgia de la que creí que tendría,
porque ahora me invaden otras sensaciones irónicas,
que la luz de la luna aumentará.
Miro la luna, porque sé que la miras y te sorprende,
porque sé que la buscas y te impresiona,
porque sé que la sigues y te entristece.
Por eso yo también la miraré con sorpresa,
y también la buscaré impresionado,
y también la seguiré con tristeza.
Esta noche miro la luna y me mira,
no sale de su órbita, me mira,
desaparece en el horizonte y la miro.
30/8/07
¿Evolucionamos?
Aunque la razón científica diga completamente lo contrario, tenemos que admitir que el mundo, tal como lo conocemos, con sus órbitas, sus ciclos, y todo lo que implica su ORDEN, ha surgido del caos. Debemos admitir "científicamente" que lo realmente científico y comprobado -el principio de entropía-no se aplica a la evolución.
Aunque la razón científica diga completamente lo contrario, tenemos que admitir que lo que hay en el mundo, que nace, crece, y muere, es decir, la VIDA, ha surgido de lo muerto. Debemos admitir "científicamente", que lo realmente científico y comprobado -que la vida proviene de vida preexistente- no se aplica a la evolución.
Aunque la razón y la lógica digan lo contrario, tenemos que admitir que nuestro cerebro, órgano misterioso que produce pensamientos y razona, ha surgido gracias a algún principio natural que permitió que lo inanimado y sin forma produciera un organismo conciente de sí mismo y pensante.
A D V E R T E N C I A
No escuche estos razonamientos, pues son resultado de una cadena de accidentes casuales y sin sentido. Si el mundo surgió de tales accidentes, estos pensamientos son sólo un eslabón más de aquella larga cadena sin fin de sin sentidos.
Aunque la razón científica diga completamente lo contrario, tenemos que admitir que lo que hay en el mundo, que nace, crece, y muere, es decir, la VIDA, ha surgido de lo muerto. Debemos admitir "científicamente", que lo realmente científico y comprobado -que la vida proviene de vida preexistente- no se aplica a la evolución.
Aunque la razón y la lógica digan lo contrario, tenemos que admitir que nuestro cerebro, órgano misterioso que produce pensamientos y razona, ha surgido gracias a algún principio natural que permitió que lo inanimado y sin forma produciera un organismo conciente de sí mismo y pensante.
A D V E R T E N C I A
No escuche estos razonamientos, pues son resultado de una cadena de accidentes casuales y sin sentido. Si el mundo surgió de tales accidentes, estos pensamientos son sólo un eslabón más de aquella larga cadena sin fin de sin sentidos.
23/8/07
Un momento extraño
Hoy anduvo merodeando un momento extraño, quiso entrometerse en mi día, y no lo había logrado, hasta ahora.
El momento extraño se adueñó del tiempo y ahora hace lo que quiere conmigo.
Me hace sentir triste, contento, idiota, estresado, eufórico, nostálgico. El momento hace lo que quiere conmigo, y yo no puedo hacer nada más que sentarme y esperar que pase.
...pucha, ni siquiera estar sentado es igual cuando uno de estos momentos se instala en el tiempo.
No puedo disfrutar del simple hecho de estar sentado, la espalda descansando, los pies depositados en el suelo. Porque el momento extraño siempre me hace sentir que mis pies están pegados al suelo solo por la fuerza de gravedad. La siento ejerciendo su poder inevitable sobre mí. Cuando el resto de la humanidad confía en que sus pies naturalmente caen al suelo, yo estoy aquí pensando en que si no fuera por la fuerza de gravedad, toda mi sangre ahora estaría en mi cabeza, aunque seguramente mis pies estarían en el aire, y mi cabeza en cualquier otra parte.
Pero eso es solo influencia del momento extraño.
Y mi cabeza, tan acostumbrada a los minutos -a tal punto que ni siquiera es conciente de que están corriendo hacia adelante inexorablemente-, ahora los siente como seres vivos que vienen a cobrarme sentimientos.
Y yo aquí, dando toda clase de explicaciones a los minutos-seres.
Y el tiempo detenido.
Y el momento extraño riéndose en mi cara...
22/8/07
21/8/07
Vida lineal
Una linea son infinitos puntos.
Si mañana hay algo que realmente te estresa,
que piensas que no podrás soportar,
si tu cuerpo y mente no dan más,
si lo único que quieres es dormir pero no puedes:
Relájate.
Es un punto en tu vida.
Mañana, a esta misma hora ya habrá pasado,
bien, mal, del modo que sea, da lo mismo.
El futuro está siempre delante.
Si mañana hay algo que realmente te estresa,
que piensas que no podrás soportar,
si tu cuerpo y mente no dan más,
si lo único que quieres es dormir pero no puedes:
Relájate.
Es un punto en tu vida.
Mañana, a esta misma hora ya habrá pasado,
bien, mal, del modo que sea, da lo mismo.
El futuro está siempre delante.
15/8/07
Estación terminal, todos deben descender
La mañana del 5 de agosto, la gente que esperaba el metro en estación terminal Plaza Puente Alto, fue testigo de un hecho realmente paranormal: una señora corría despavorida por el centro del riel. Sus ojos desorbitados, y su aspecto realmente aterrador, no pasaron desapercibidos a la gran masa de gente que se apretujaba en el andén. Como un comentario sobre el transantiago de señora disconforme, como una noticia vanal de animador de TV, pasó corriendo de un lado al otro de la estación, y desapareció.
Solo dos semanas después pudimos saber su identidad.
Nilda Eliana Cayul Huaiquillán, la único testigo de un hecho paranormal que no ha visto la luz pública, pues ha pasado completamente desapercibido.
La gran masa de gente abandona el metro, después de escuchar "Estación terminal, todos los pasajeros deben descender". Pero si alguien no atinara a bajar, tampoco viviría para contarlo. Mucha gente se ha perdido en la estación terminal.
Repito: perdido...
para siempre.
Lo más insólito es que se pierde completamente el rastro de las personas: objetos personales, documentos, registros. Nada queda.
Es insólito que sepamos ésto, pero ciertos errores en el procedimiento de personas -según la creencia popular son seres con pocos rasgos humanos que aún no han sido descubiertos- encargadas de borrar toda evidencia de aquellas personas, han dejado a la vista incoherencias inexplicables.
Nilda Eliana Cayul Huaiquillán, quien dice haber escapado del "horror de los túneles", se ha negado a hablar con los medios. Actualmente reside y recibe atención profesional en un centro dedicado a rehabilitar personas que han tenido encuentros cercanos con fenómenos paranormales.
13/8/07
Paralelismo
Dos líneas eternamente continuas la una a la otra.
La realidad no las admite juntas, y es imposible tratar.
Vivir un momento paralelístico es una de las experiencias más extrañas: todo va como si nada, y de repente, un paralelismo te descoloca y no estás seguro de cual era la línea por la que intentabas ir.
Las opciones se presentan como absolutas,
opciones en sí mismas, absolutas,
no existen términos medios -aunque ni siquiera existe un existe-,
no hay nada que exista en ese momento.
Solo la propia existencia, sin realidad, sin opciones.
Entonces es el paralelismo que se presenta, primero como locura, y luego como el punto de inicio, lo más cuerdo; se abre el mundo, aterriza los pies, eleva la mirada, espera y elimina las tontas facetas que se pegan al tiempo.
Sin embargo, vivir un momento paralelístico seguirá siendo lo más extraño que me pase en la vida.
12/8/07
absolutamente todo merece un pucha
retorné de un viaje. con un par de acordes del acordeón, y una luz azul, todo ha vuelto a la normalidad, sentado en el sillón, tocando el acordeón. llegué pensando en aquellas canciones que salieron de mi lápiz viajero.
pero sucede, y así, sin más, retorno de un viaje sin nada más que un par de acordes nuevos, y la vista medio nublada, y la memoria que inicia el proceso. corre. no te detengas.
es una gran ironía, crean tensión, una melodía, ¡se percibe una melodía! y antes que se resuelva, se disuelve en la nada que es mi cabeza dando vueltas alrededor de las notas, que son las notas yéndose por la chimenea, yo diciendo pucha.
no hay duda, era necesario volver a poner en orden todo esto, las notas no pueden escaparse por la chimenea. así, rebeldes y porfiadas, girando y escapando. esto hay que ponerlo en orden, y claro, viajando nada está en orden.
pero ya volví, inesperadamente, pero oportuno, a poner las notas en orden y mi cabeza en su lugar.
7/8/07
Otra particular historia. Ahora la de un humano.
Nació.
Creció.
Se reprodujo.
Pestañeó y
Murió.
Tiempo después encontraron sus huesos. No estaban intactos, un poco de aire fresco y se esfumaron en mil partículas que fueron a parar a distintos lugares: un plato de arroz con carne, el cubrecamas de una guagua, el jardín de la señora Juana, y en la orilla de todas las habitaciones de las personas que vivían en calle Compañía.
Creció.
Se reprodujo.
Pestañeó y
Murió.
Tiempo después encontraron sus huesos. No estaban intactos, un poco de aire fresco y se esfumaron en mil partículas que fueron a parar a distintos lugares: un plato de arroz con carne, el cubrecamas de una guagua, el jardín de la señora Juana, y en la orilla de todas las habitaciones de las personas que vivían en calle Compañía.
6/8/07
La particular historia de un gusano.
Habia una vez un gusanito deprimido. No conocía a su madre. No conocía a su padre.
No los conocía porque nunca tuvo uno.
(En general, a los gusanos no les afecta esto. Es su manera particular de vivir: se dividen, y así se reproducen. Cada uno es su padre y su madre, cada uno es su hijo).
Este gusanito se sentía distinto. Pero no era distinto, era igual que todos los gusanos del jardín.
No era distinto.
Era igual que todos los gusanos del jardín.
Esas tristecitas, pequeñas, pequeñitas.
Se acumulan silenciosas, y se marcan en los ojos, como arruguitas coquetas, esas pequeñas tristezas que duelen de a poquitito, como agujitas pinchosas clavadas en los dedos.
Surgen su efecto de tristeza, se dibujan como una penita, en tan solo un instante, infinito, pero instante al fin y al cabo.
Esa centésima de segundo imperceptible, en que todo el ser se satura de tristeza, se pierde en el infinito de segundos imperceptibles, se entregan al aparente olvido. Pienso un rato y me digo: fue solo una pequeña tristeza. Pero las tristecitas no se olvidan.
La vida está llena de tristecitas, pequeñas, pequeñitas, casi tiernas. Uno termina queriéndolas, acariciándolas con aprehensión. Viven entre el estómago y los pulmones, y de repente, si las agitas mucho, pueden arañar, causando pequeños dolores en lugares extraños del cuerpo que aún no se descubren, causando extrañas sensaciones que aún no tienen nombre.
No te abandonan jamás. Las tristecitas se preguntan si acaso por orgullo, si acaso por fidelidad. Pero más allá de cuestionamientos, es un problema práctico: no tienen casa, porque no tiene ningún sentido su vida allá afuera. Les gusta la tibieza del cuerpo humano, les agrada el trato que reciben. La humanidad las ha adoptado.
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