26/11/07

Déjennos en paz

Déjennos en paz con el cielo y con el mar, con los árboles y el suelo.
Aléjense con sus letras de colores y sus imágenes ilusas, sus mensajes falacísticos,
sus rostros sonrientes y sus asquerosos mundos perfectos.

No queremos mundos perfectos.

Invaden con su basura la vista, es imposible escapar porque se meten en tu sopa,
aparecen en tus sueños, en tu cerebro se implantan
como larvas en las neuronas
carcomen los pensamientos, reemplazándolos por estúpidas ideas de grandeza y felicidad.

Déjennos en paz con la tierra, con el agua y el viento,
retiren de mi presencia sus oscuras intenciones y vayan a otra parte con sus cuentos,
lejos de la ciudad que se ahoga, se ahoga con nosotros dentro.

12/11/07

La lejana meta

A propósito de tanta clase, tanto aprendizaje en tan poco tiempo, mes de noviembre -el peor de todos-, exámenes, títulos, proyectos...
Un mensaje desde el lejano oriente:
"Al que debe caminar 100 millas, es recomendable que considere noventa como la mitad".

Bal bu ce o

sensibilizarse con los cantos sireneicos
y crear un pequeño trozo de mar en la cama
mirando por la ventana el incomprensible fondo marino
oscuro y azul.
ahogarse en canto
gritar el agua
secar la voz
....
volverse niño
bal-buceando
abrazando contra uno la marea
navegando sin remos pero soñando
sin fuerzas pero creyendo
entregándose al flote pero hundiéndose
entregándose a la vida pero muriendo

El tren

El tren comienza a partir.
El camino atraviesa montañas y túneles
Montañas y túneles.
Atraviesa a mucha velocidad
esas montañas y esos túneles.
Se devuelven como en un juego
de montañas rusas.
Una línea continua aparece en la ventana.
Por la ventana se mira
una línea continua que desaparece y vuelve a aparecer.
Aparece.
Se esfuerzan los ojos.
Si lloran, las lágrimas se mueven hacia arriba
y salen volando por esos túneles.
Dejan el camino mojado.
El camino por el que se mueve el tren
no estuvo seco.

Hay un sube y baja
baja
que es como un suspiro profundo
que espira y suspira.
Sin cesar, un suspiro profundo.
Y la cabeza gira hacia abajo y hacia arriba
Rodando sobre su cuello.
Hacia atrás se mira al revés.

El reflejo en las ventanas
es muy fuerte para los que observan.
Se tapan los ojos y uno mismo intenta no reirse de los ojos tapados.
Pero al final uno termina riéndose.
Se ríe, uno.
Y el viaje se hace más continuo,
montañas y túneles,
ojos tapados y cabezas rodantes.
Que escapan.
Que llegan.
Que vuelven.