8/1/08

Casos

Conectado. Toda la noche conectado.
Todas las noches.
Todo el año.
Durante tres años.

Sus padres no lo reconocían. En el día dormía. No hablaba, no tenía expresión.
Su presencia congelaba el ambiente.

Por el pasillo caminaba sigilosamente, los ojos semi cerrados, rojos, y el pelo largo y descolorido. Su cara blanca, su boca abierta, los brazos flacos y dedos deformes.

Conectado.
Desde el día que llegó internet, se había sumergido en el mundo cibernético y no había vuelto a respirar desde entonces. Su mente fue cambiando. Dejó de ser el niño que era, y se transformó en un humanoide. No era niño, no era joven.
No comía y apenas tomaba agua. Todo se tornó difuso, sus padres no eran sus padres, sus primos no eran sus primos. No tenía amigos.
No tenía nombre.

No pudo controlarse, no pudo contenerse, no pudo.
Perdió la razón y no duró mucho tiempo.

7/1/08

Volar no es humano 2

Si pudieramos evitar los sueños, ahorraríamos muchas frustraciones matutinas.
Y es realmente ridículo despertar después de un sueño que parecía tan real.
Como cuando era un niño...
Desperté llorando porque se me habían perdido 100 pesos. 100 PESOS!!
Lloraba con angustia, con tristeza, con rabia, y deseando que todo el mundo se compadeciera de mí. Yo mismo me compadecía, me sentía el niño-que-habia-perdido-100-pesos más desdichado del mundo. Pero al ver la luz clara de la mañana, mi pieza, la cortina azul, y mi mamá asomándose por la puerta, tan absurdamente real, entonces me sentí más desdichado que antes, por el solo hecho de que todo lo que me causaba esa angustia no existía. A nadie le importaba. Ni siquiera a mí.

Hace poco soñé que volaba. Si pudiera explicar lo que sentí... Fue un sueño revelador. ¡Volar era tan fácil y no nos habíamos dado cuenta!
Es cosa de ponerse de pie, tensar bien las piernas, tensarlas aun más... y luego, uno se levanta del suelo automáticamente... una especie de reacción de la fuerza de gravedad o qué sé yo, pero la cosa es que te levantas del suelo y comienzas a elevarte por el aire, suavemente primero, ahora con más impulso, hasta que quedas suspendido. Entonces solo tienes que dirigir tu mirada a un punto, estirar los brazos, y ya estás volando.
Recuerdo que volé a ras de suelo, la gente me miraba y yo les gritaba a todos que ellos también lo podían lograr.
-Es exactamente la misma sensación de cuando aprendí a mover las orejas: al principio me parecía absolutamente imposible, luego descubrí músculos que siempre habían estado ahí, me concentré y lo hice. ¡Es tan fácil y siempre estuvo ahí!-
(Comienzo a sentir que volar debe ser así de sencillo, solo que no hemos descubierto los músculos ni la posición adecuada).

Cuando me desperté, pasaron unos minutos antes de comprender que había sido un sueño.
Volver a la realidad es tan cruel... los sentidos -si no fuera por los sentidos tan terrenales-, la luz, la luz, siempre la luz torna todo tan palpable, tan de aquí y de ahora. El roce con las sábanas, el sonido de la respiración y todo el cuerpo funcionando igual que ayer, igual que anteayer y que todos los ayeres y todos los mañanas, y siempre todo igual, todo igual.
Y las babosas que vuelven a arrastrarse por el suelo, guatonas y asquerosas, babeando en su rutina. Y ahí van mórbidas las babosas, pegadas al suelo, aplastadas contra la tierra.

3/1/08

Anestesia

nunca es demasiado tarde para desanestesiarse de las cosas que nos hacen tanto bien que nos llevan a olvidar puntos que debieran ser siempre recordados por seres pequeños con tendencia a morir tratando de llevar una existencia insostenible por sus fuerzas limitadas 

me atrevería a decir que la anestesia que se aplica sobre nuestras mentes no ayuda a extirpar la enfermedad que nos aqueja en todo momento sino que la expande peligrosamente y despertar puede ser demasiado doloroso si es que todo parecía perfecto ante nuestros engañados ojos y porfiado corazón 

no hablemos de efectividad ni de fines tangibles que con ciertos trucos de economía y maniobras sospechosas llevan a obtener resultados casi satisfactorios pero completamente desviados de la auténtica vida que en parte e irónicamente se le asemeja y ni siquiera mencionemos aquellas frases mágicas que causan un falso sentido de seguridad y que la gente pronuncia para poder seguir respirando como si nada estuviera ocurriendo en realidad

en realidad 

en realidad 

en realidad 

es importante repetir aplicando toda la voluntad y por lo mismo sobreponiéndose a las debilidades que la realidad no puede ser burlada por meras sonrisas y aunque tratemos obstinadamente de engañarnos hay un punto en el cual todo se fisura y no queda más que reconocer que seguimos siendo aquellos seres que de barro fueron creados a pesar de las innumerables capas que externamente adosamos a tan rústico material primo

1/1/08

Noche de verano

Era de noche y yo no sabía si sentarme o caminar.
Mientras lo decidía, permanecí tirado sobre la cama mirando por la ventana.

Tampoco sabía si abrir o cerrar los ojos. Me los hubiera arrancado. Anhelé la ceguera.
Me desesperaban los ojos. Ni abiertos, ni cerrados. Me obsesioné con la idea del ver y del no ver. No tiene sentido...

Mejor me puse de pie, con decisión, y caminé por mi habitación. Es pequeña, pero caminé.
Caminé, y subí cerros, atravesé bosques, me perdí en la ciudad.
Caminé por el aire y bajo el agua, caminé hasta lo más profundo de la tierra.
Me hundí, me hundí.

Cuando me cansé de caminar, me tiré sobre la cama.
El calor me sofocaba, y la noche estaba quieta.
Me resfregué los ojos con desesperación, hasta ver puntitos brillantes de colores.
Los ojos... otra vez. Los apreté hasta sentir escalofríos en el cuello.