24/04/11

¿Qué se hace con todo esto?

No se puede dormir así, sabiendo que hay una mujer demente, pidiendo dinero en la locomoción pública para llevar el sustento a su familia, pues hay pequeñas bocas que alimentar. La mujer (pobre mujer, los ojos puestos sobre ella señalan lo que casi todos están pensando) solo tiene unos cuantos papeles escritos (mal escritos), en los que pide dinero, y los reparte con una pequeña pistola de juguete (de juguete, afortunadamente), con la que amenaza a cada persona que no quiera recibir su mensaje. La pistola es disparada y el único sonido emitido es el de su carcajada semi diabólica particular, cada vez que un pasajero rehusa darle una moneda (de cualquier valor sería bienvenida).
Siempre se ha sabido que las monedas son usadas para comprar chicle y cosas por el pequeño estilo, pero hay un escudo a la lástima, hay incredulidad y desconfianza hacia personas que, a todas luces, se encuentran en un estado de extremo peligro social, del cual no saldrán, a menos que algún agente externo llegue a cambiarlo todo (que sea externo, que llegue, que lo cambie todo...). Casi con toda seguridad, cualquier persona con monedas en el bolsillo puede prescindir de una y, en ocasiones, de más de una de estas, y cederla, por piedad o por el motivo que sea, al que la pide porque no encuentra otra salida (porque no hay otra salida), porque la salida es pedir monedas para el pequeño niño que espera en algún lugar a su madre, quien sufre una clara degeneración de sus facultades mentales, que no le permite hilar frases con sentido cuando, al momento de recolectar los papeles y las pocas monedas que caerán en su mano, se dirige a los viajeros, para confirmar lo que todos venían pensando, y terminar por poner incómodo hasta al pasajero menos empático, que espera llegar a su casa a ver lo que hay en el refrigerador.
Mis pensamientos entran en un loop de acciones y reacciones hipotéticas que no llegan a ninguna parte. Mis ojos siguen a la joven madre por un instante, cuando se abren las puertas y se baja con su pistola sonriente.
En algún lugar de esta fría ciudad, una madre y un hijo, un hermano y una hermana, un padre y una madre, se abrazan, se besan, se ayudan. Buenas noches, que pases la noche.

06/04/11

Crítica

Que no me vengan con sus absolutos antiabsolutistas, a mí, que soy un absolutista, no en el sentido monárquico de la palabra.
Que no me encasillen dentro de mis propios paradigmas, ni se atrevan a negar la realidad que existe fuera de cada uno de nosotros.
Podrá alguno argumentar que estoy cegado por mis propias convicciones, determinado por mi propia biología, y quizá que mi ignorancia se desliza tras cada palabra que escribo. Concedo el hecho que mi conocimiento es reducido y casi infinitesimal, que no poseo mucha experiencia y que no he leído la mayoría de los libros escritos en la historia, y si desean, sáquenme del debate y no me escuchen, pero nada de lo que hagan con estas declaraciones podrá cambiar el hecho certero de que el mundo, aunque no se quiera, está fuera del que observa.
Existen los puntos de vista, no existen dos verdades contradictorias al mismo tiempo.


Finalmente, protesto contra cualquiera que argumente que lo útil define lo verdadero, y que, de paso, afirme que los valores absolutos carecen de implicancias prácticas. Si se admite, por un momento, la existencia de la verdad absoluta, entonces ir en su búsqueda será la respuesta natural de cualquier ser humano conciente.
Si se niega, por el contrario, su existencia, entonces, opto por no creer en ningún constructivismo radical y que nadie venga a refutar la realidad que yo mismo he construído en un par de párrafos subjetivos.

06/10/10

Bosque

El viento sopla sobre ti y sobre mi
Y los rayos del sol brillan sobre nosotros
Nuestras sombras se unen en un solo baile
Al ritmo de una sola canción

Tus manos y mis manos son nuestras ramas enlazadas
Y tus ojos son la luna que refleja la luz que necesito para crecer
Y tu alma es un estanque vivo
En el cual se gozan mis raíces más profundas

25/09/10

Antropomorfismo del cosmos

De repente, el viento adquirió una voz alegre y susurrante y no dejo de oír su canción.
De un momento para otro, la tierra tomó forma de manos que ahora me llevan por caminos desconocidos.
No sé cuando ocurrió, pero el fuego se transformó en unos ojos fulgorosos y cautivantes, que reflejan la pasión con la que la tierra fue creada.
Inesperadamente, el agua se convirtió en un corazón palpitante y lleno de vida.

No me di cuenta cuando la naturaleza tomó esta forma que ahora veo a cada instante, en todos lados.
Quiero vivir en el océano.

02/09/10

Libro de autoayuda

Abra la tapa.
Comience leyendo la primera palabra, y siga leyendo hasta que haya un punto. Luego detenga su lectura, y note que lo que acaba de leer es una idea. Prepárese a leer una nueva idea, comenzando después del punto. Repita el procedimiento hasta el final del libro.
Cierre el libro y guárdelo en algún cajón.
Puede continuar su vida como si nada hubiese pasado. No se emocione, todo seguirá igual que antes, con una pequeña diferencia: ahora tendrá más razones para seguir sintiéndose culpable.

26/08/10

Casos

Había una vez un matemático que solo sabía leer y escribir, pero no sabía nada de números.
Así que se dedicó a sumar palabras, despejar dudas, demostrar sus sentimientos, multiplicar su conocimiento,
cancelar las inseguridades y resolver sus problemas.
Propuso una conjetura, que llamó "Vive tu vida".
Su demostración aún no ha sido completada.

Árbol

Creo que hay pocas cosas más lindas y nobles que un árbol antiguo.

Puedo imaginarme, perfectamente, estando bajo su sombra en una tarde tibia de primavera, viendo como contrastan sus ramas grandes y retorcidas con el cielo anaranjado de arriba. Sentir su ruido continuo, suave, como si cantara junto a su amigo, el viento, una canción que durante siglos han compartido.
Dormir sería estar despierto bajo su movimiento pausado, respirar del aire que sus hojas han purificado, observar sus colores dramatizados por la luz horizontal del sol poniente.
La mera observación de los detalles de sus formas, desbordaría mi mente de pensamientos deseables...


Que nadie pase por alto su existencia, que nadie diga que sus cientos de años de vida han sido en vano, aunque nadie lo haya contemplado, aunque ningún humano haya apoyado su espalda contra su fuerte y maduro tronco, aunque sus misteriosas y vivas raíces no hayan servido para juegos de niños.

¡Oh, si los árboles se adueñaran del planeta, y revolucionaran el siglo con sus verdes protestas!
¡Si alzaran sus ramas e hicieran temblar la tierra con sus raíces entrelazadas en los pilares del mundo!


La noche brilla y el árbol me cobija con su imponente presencia y segura.
Me susurra su sabiduría milenaria, comparte conmigo sus anhelos.
Con sus hojas me levanta y enfoca mi visión en la verdad que desde siempre conoció.

09/07/10

Pequeño anhelo, quizá pasajero

Quisiera ser el poeta de las palabras sencillas,
de las palabras comunes e incluso repetidas.
Quiero decir cosas bonitas y sencillas,
dejar la sofisticación y la hipocresía.

No quisiera buscar una identidad exclusiva,
si escribo como todos, que así sea,
no tengo nada en mis pensamientos
que sea solo mío.

Que lo vano me abandone y me llene la riqueza
de la verdad eterna, de la vida verdadera,
y que aprenda a descubrir en cada ser que me rodea,
la bondad y la belleza que les fue otorgada.

02/06/10

Repaso

¿

Cuántas personas que vi hoy volveré a ver algún día.
Cuántos rostros recordaré. Cuántos gestos imitaré sin darme cuenta.
Cuántas de aquellas personas lloraban. Cuántas vivían el mejor momento de sus vidas.
Cuántas el último.

Cuántos recuerdos vinieron hoy a mi mente.
Cuántos que había olvidado y que nuevamente olvidé.
Cuántas palabras que pensé decir no dije. Cuántos detalles recordaré mañana.
Cuántas cosas realmente importantes pasaron hoy día.
Cuántas a nadie le importan.

Cuántas veces he mirado el mismo punto del techo.
Cuántas veces más lo miraré.

?

19/04/10

Statu quo

Pasaría toda una vida sentado bajo un árbol,
uniendo pequeños pedazos que fácilmente encontraría.

Trataría de juntarlos para que nunca más se rompieran
usando palabras que por primera vez pronunciaría,
palabras que el árbol esperó desde semilla
que se dijeran.

Y cuando no haya más pedazos esparcidos,
y no quede pegamento de verbos y sustantivos,
me uniría al canto continuo del árbol
y desaparecería nota a nota hasta ser solo una melodía
que nadie nunca más entonaría.