13/3/08

La visita obligada

Recuerdo el día en que llegaste.
Llovía.
Las hojas se levantaban con tu paso,
arremolinadas, borraban las huellas de tu rápido caminar.
Fue imposible prevenirte...

Todavía siento el frío que trajiste en tu maleta,
deslizándose por el suelo capturaba todo intento de esperanza.
Sin invitación te sentaste en mi mesa,
subiste las escaleras, atravesaste el umbral,
y te ví.

Ahora vago por las afueras de esa casa.
Desde entonces, abandonada, el tiempo la ha consumido.
Usualmente me poso en los árboles del descuidado jardín,
y cuando tengo valor me asomo por la ventana.

Entonces veo el paquete, bulto inerte, putrefacto, y olvidado por todos.
Entonces veo el paquete, bulto inerte, putrefacto, y olvidado por todos.
Entonces veo el paquete, bulto inerte, putrefacto, y olvidado por todos.