25/7/07

Universos paralelos que se encuentran

Siempre he pensado en cómo dos personas pueden llegar a ser tan distintas. Me imagino una actriz de Hollywood muy famosa, tomando el té con una señora que vende verduras en la feria, o un japonés tecnológico hablando por teléfono con un campesino sureño. Hay otro tipo de diferencias, como aquellas que tienen que ver con los intereses. ¿No les ha pasado que, de vez en cuando, viene una persona a hablarles de algo que realmente lo emociona, y que para uno no tiene ningún significado?. Cuando me pasa, no puedo dejar de cuestionarme porqué soy tan indiferente, que lo que tanto emociona al otro, no me mueve ni una fibra. Pero he llegado a la conclusión que, en ese caso, no puedo hacer más que escuchar, imposible sentir lo mismo. 

Me asombra la idea de tener todos el mismo cerebro, más o menos las mismas capacidades, sin embargo, terminamos encantándonos por tan distintos detalles, rallando con tan diversos temas.

Y de esa manera, vamos encaminando nuestras vidas, a través de números y letras, de imágenes y sonidos, de pensamientos e ideas, de oportunidades y momentos dados.

Además está todo el historial de vida de cada uno. La vida detrás de los propios ojos, la vida con las propias manos. La vida desde el propio corazón; las intenciones más íntimas, los propósitos más anhelados. La subjetividad personal es algo tan único y propio, y tan ajeno y misterioso para el resto, que por lo mismo, hay que detener al juicio que se apresura, hay que frenar los halagos efusivos e idealizantes, los rechazos que impiden y desprecian. 

Hay que valorar coincidir con un amigo, en un punto común entre tanto infinito; hay que aprovechar el lazo familiar que se teje con el mismo hilo. 

El universo que hay en cada individuo, ese espacio infinito y vacío, tan carente de realidad pero tan real, nos conecta a todos como personas, porque finalmente todos debemos enfrentar el despegue, el viaje que nos llevará a cierto punto del mapa, la elección de la travesía que terminará por elegirnos a nosotros mismos. 

No somos tan distintos.