23/8/07

Un momento extraño

Hoy anduvo merodeando un momento extraño, quiso entrometerse en mi día, y no lo había logrado, hasta ahora.
El momento extraño se adueñó del tiempo y ahora hace lo que quiere conmigo.
Me hace sentir triste, contento, idiota, estresado, eufórico, nostálgico. El momento hace lo que quiere conmigo, y yo no puedo hacer nada más que sentarme y esperar que pase.

...pucha, ni siquiera estar sentado es igual cuando uno de estos momentos se instala en el tiempo.
No puedo disfrutar del simple hecho de estar sentado, la espalda descansando, los pies depositados en el suelo. Porque el momento extraño siempre me hace sentir que mis pies están pegados al suelo solo por la fuerza de gravedad. La siento ejerciendo su poder inevitable sobre mí. Cuando el resto de la humanidad confía en que sus pies naturalmente caen al suelo, yo estoy aquí pensando en que si no fuera por la fuerza de gravedad, toda mi sangre ahora estaría en mi cabeza, aunque seguramente mis pies estarían en el aire, y mi cabeza en cualquier otra parte.
Pero eso es solo influencia del momento extraño.

Y mi cabeza, tan acostumbrada a los minutos -a tal punto que ni siquiera es conciente de que están corriendo hacia adelante inexorablemente-, ahora los siente como seres vivos que vienen a cobrarme sentimientos.
Y yo aquí, dando toda clase de explicaciones a los minutos-seres.
Y el tiempo detenido.
Y el momento extraño riéndose en mi cara...