21/9/07

Las risitas de la muerte

Son quisquillosas y agudas.
Apenas audibles, pero irritantes, molestosas.
No tiernas, falsamente inocentes, oscuras pero con disimulo.
Son las risitas de la muerte.

Son perpetuas. Como la conciencia. Nos persiguen.
No alteran el orden de las cosas, son pacientes.
Su larga espera y contemplativa, siempre llega a un fin victorioso.
Las risitas de la muerte siempre se ríen mejor.

Hay solo un ruido que no nos permite escuchar su advertencia.
Si no fuera por ese ruido molesto, podríamos poner atención a su existencia, y estar alertas.
No perderíamos el tiempo.
Pero el corazón suena muy fuerte y la vida no parece que se acabara.
Cuando ya no haya latidos, podremos escucharlas, juguetonas, traviesas, las risitas.
Ahora un poquito más fuerte, no hay vuelta atrás, no hay otra posibilidad.
Las risitas de la muerte siempre ganan.