28/10/08

Declaración

Un día, el hombre decidió institucionalizarse.
Ese día perdió la capacidad de ser humano.

Hemos pasado milenios, y nuestra tendencia sigue siendo la misma.
Es que la naturaleza humana no cambia.
-¿Tendremos algo de inmutable?-

Las instituciones existen, son legítimas en cuanto no vengan desde el centro mismo del ser del hombre -si no es de aquí, ¿de dónde vendrán? Pues, ya lo sabes-.
Este tipo de instituciones solo nos apartan de nuestra esencia.
-No, no somos independientes-.

Entonces, la paradoja. El caos -en cuanto soplo a la conciencia personal- surge,
el orden -aparente, pero vacío- decrece, y de repente todo adquiere el único sentido posible.

Hay que tener cuidado con no institucionalizar el caos -el verdadero caos es ininstitucionalizable-, aunque deberíamos admitir que esta advertencia llega un minuto tarde.
La humanidad ya forjó su destino
-Por suerte vino el caos a librarnos de él-.