21/12/07

Crímenes

"¡Ah! Yo no soy más que un gusano atiborrado de estética. Sí, un verdadero gusano y nada más".



Somos un puñado de escusas y justificaciones para lo que hacemos.
¿Cuándo será el momento en que podamos, de pie y con mirada firme, enfrentar con humildad y sinceridad los actos que efectuamos, sin esconder el rostro?
Cuando dejemos ir de nosotros el alto y no razonable concepto que tenemos de nosotros mismos, que abrazamos casi con cariño cada día, y nos pongamos en el lugar que nos corresponde: no somos perfectos.
Reconocer. Es indispensable reconocer de dónde viene la bondad, y de dónde la maldad.
Entonces, podremos disfrutar de la vida, en plenitud, y no sentirnos culpables de ser tal cual somos.
En la mucha culpa hay mucha soberbia.