8/1/08

Casos

Conectado. Toda la noche conectado.
Todas las noches.
Todo el año.
Durante tres años.

Sus padres no lo reconocían. En el día dormía. No hablaba, no tenía expresión.
Su presencia congelaba el ambiente.

Por el pasillo caminaba sigilosamente, los ojos semi cerrados, rojos, y el pelo largo y descolorido. Su cara blanca, su boca abierta, los brazos flacos y dedos deformes.

Conectado.
Desde el día que llegó internet, se había sumergido en el mundo cibernético y no había vuelto a respirar desde entonces. Su mente fue cambiando. Dejó de ser el niño que era, y se transformó en un humanoide. No era niño, no era joven.
No comía y apenas tomaba agua. Todo se tornó difuso, sus padres no eran sus padres, sus primos no eran sus primos. No tenía amigos.
No tenía nombre.

No pudo controlarse, no pudo contenerse, no pudo.
Perdió la razón y no duró mucho tiempo.