9/9/08

Intento fallido

Si existiera una palabra para describir la sensación que lo embarga en este preciso instante, quizá sería ansiedad, la mezcla entre pánico y paz no ha sido bautizada todavía.
Su señora se encuentra en el interior del auto que en este momento vuela por los aires.
Una burbuja de cristales lo rodea todo, el ruido inicial se extingue cada vez más, escucha solo el sonido de su respiración entrecortada, ahora ni siquiera eso escucha, todo es silencio a su alrededor, silencio, cristales, y un auto que vuela por los aires, la cara difusa entre tanto cristal y alambre suelto, el grito mudo de la gente, el terror de ver a su esposa volando por los aires dentro de una especie de nave espacial de la muerte.
El auto describe una semicircunferencia, no subiría eternamente, siente su corazón detenerse, es el momento crucial, la delgada linea que lo separa todo, el límite entre la vida o la muerte, el futuro feliz o desdichado.
La nave estaciona perfectamente sobre el pavimento, se desliza y finalmente, tras unos cuantos rebotes, se detiene, dejando tras si una nube de humo y confusión.
Son los segundos más lentos de su vida.
Del auto se baja la mujer, tambaleándose, viva. Una sugerencia de sonrisa se instala en su rostro, un gesto que irónicamente se confundiría con el triunfo de la vida, la mujer que sobrevive y él contemplando con una sonrisa, una sonrisa del tipo decepción máxima, del tipo resignación a la vida de la cual, por esta vez, no pudo escapar.