11/5/09

Torturas

La tendencia generalizada es a la autoflagelación camuflada, al apretarse concientemente la herida hasta sentir un placer-nervio-dolor, al estrellarse contra el piso, no importa cuantas veces.
No insistamos, el asunto no es comprensible, que eso quede claro, sin embargo todos somos cómplices de nuestras propias torturas, víctimas de nuestros propios impulsos, jueces inoportunos en un tribunal demasiado parcial, injueces sería un término más apropiado, pero el castigo ya está fijado, caso cerrado.