31/8/09

Recreación

De una lágrima de sangre salieron los ojos,
De una sombra terrible, la luz verdadera,
De una herida en el vientre brotaron cicatrices,
De una mano sin fuerza, la existencia.
De un pie incrustado de camino se obtuvo descanso,
De un quejido de voz tantas veces proyectada, firmeza.
De una gota de sudor surgió la energía,
De un latido derramado, la vida.