26/8/10

Árbol

Creo que hay pocas cosas más lindas y nobles que un árbol antiguo.

Puedo imaginarme, perfectamente, estando bajo su sombra en una tarde tibia de primavera, viendo como contrastan sus ramas grandes y retorcidas con el cielo anaranjado de arriba. Sentir su ruido continuo, suave, como si cantara junto a su amigo, el viento, una canción que durante siglos han compartido.
Dormir sería estar despierto bajo su movimiento pausado, respirar del aire que sus hojas han purificado, observar sus colores dramatizados por la luz horizontal del sol poniente.
La mera observación de los detalles de sus formas, desbordaría mi mente de pensamientos deseables...

Que nadie pase por alto su existencia, que nadie diga que sus cientos de años de vida han sido en vano, aunque nadie lo haya contemplado, aunque ningún humano haya apoyado su espalda contra su fuerte y maduro tronco, aunque sus misteriosas y vivas raíces no hayan servido para juegos de niños.

¡Oh, si los árboles se adueñaran del planeta, y revolucionaran el siglo con sus verdes protestas!
¡Si alzaran sus ramas e hicieran temblar la tierra con sus raíces entrelazadas en los pilares del mundo!

La noche brilla y el árbol me cobija con su imponente presencia y segura.
Me susurra su sabiduría milenaria, comparte conmigo sus anhelos.
Con sus hojas me levanta y enfoca mi visión en la verdad que desde siempre conoció.